De Lovecraft a Moore: magia, positivismo y horror

Por Antonio Arjona Huelgas

La más antigua y poderosa emoción de la humanidad es el miedo, y la clase más antigua y poderosa de miedo es el temor a lo desconocido”

Howard Philips Lovecraft

¿Qué es la magia? Lo desconocido. Uno de los elementos más notables en la recreación de los mitos de Cthulhu hecha por Alan Moore, y, de hecho, parte esencial en la trama y el mensaje de la obra, es la magia y el ocultismo. Lovecraft había retomado la herencia esotérica de su tiempo desde una perspectiva positivista científica, mientras que Moore lo trae al presente, introduciendo la magia del caos y el pensamiento de un practicante de la magia. 

Sin más dilación, veamos cómo está representado el ocultismo y la magia en la reconstrucción yoghsothérica de Moore.

El lenguaje, la nominación y la interpretación del mundo 

En The Courtyard, Moore explora los viajes psicodélicos y el lenguaje mágico. Una historia en principio sencilla, en la que el detective Aldo Sax investiga al traficante Johnny Carcosa, por una nueva sustancia en las calles. Al contactar a Carcosa, y exponerse a dicha, se abre a una nueva percepción, así como un nuevo lenguaje que logra comprender en tanto que el principio geométrico de sus sentidos se parte ante el conocimiento de planos ocultos en la realidad. Esto nos remite a la teoría geométrica del espacio-tiempo y a la relatividad general: el tiempo es dimensión del espacio, que, para seres tridimensionales como nosotros, resulta inalcanzable en tanto que nos movemos en ella sin libertad, movidos por leyes que rigen nuestras potencialidades y destinos. Así, para alguien que se expone a la percepción de dimensiones que superan la nuestra, todos los tiempos se juntan en uno. 

En Neonomicon, el conocimiento del Aqlo se adquiere de forma sutil, y no obstante visceral, a partir del contacto con los “Cultos innombrables”. Tras el terror que sufre la protagonista, la agente Brears, del FBI, tras la muerte de su compañero, su uso para un ritual por parte de los cultistas, y ser violada por un Profundo, adquiere la percepción y el lenguaje de los Antiguos, derivado del conocimiento de los mismos. A su vez, su embarazo representa el principio del fin de la humanidad, por la criatura que descansa en vientre. 

El lenguaje es la capacidad de nombrar y conferir o entender la sustancia de las cosas. La clave en esta instancia: el Aqlo, la lengua a partir de la cual se puede nombrar a las deidades, con ello evocarlas. Sus caracteres, dentro de lo que se puede apreciar en la viñeta en que aparece el Libro de Hali en Providence, asemejan al hebreo y al griego, con elementos en la forma que sugieren una reminiscencia a Egipto. Los referentes antiguos van de la mano con la idea de una tradición muy antigua. Recordemos que el lenguaje, además de su facultad nominativa, forma la percepción y la consciencia. El lenguaje se construye a partir de los signos, es decir, la relación entre significantes y significados que nace de la experiencia y la percepción. Los signos se aúnan con el medio lingüístico y real que lo envuelve: surgen representaciones y formas de representación, imágenes, construcciones, símbolos, versificaciones, leyes, mitos. A su vez, se da forma al caos de lo real, siendo el medio con el cuál la voluntad se ejerce, impulsado por el supremo motor de la imaginación, los sueños.

La magia en la trilogía lovecraftiana de Moore es lo desconocido, lo incomprensible, e, incluso, lo que no se puede conocer. 

Lovecraft: magia, ocultismo y ciencia de principios del siglo XX

A pesar de la presencia del ocultismo en la obra de Howard Philips Lovecraft, la mayoría de sus biografías se inclinan hacia una constante en su pensamiento: el materialismo a ultranza. Aún con sus sueños y lecturas de todo tipo en sus historias, nada era tan fuerte como su visión materialista, quizá al grado de la frialdad, elemento que sería fundamental en el horror cósmico. La fidelidad del autor a la ciencia no sólo está marcada en sus relatos, sino también en sus cartas y ensayos. Sus nociones de la verdad se apoyaban totalmente en una filosofía positivista científica, incluso tras sus acercamientos a Nietzsche y Schopenhauer, que marcarían su juventud y adultez con una marcada tendencia oscilante entre nihilismo y pesimismo. Claro que la práctica científica ha cambiado mucho desde ese entonces. Se ha tomado distancia del ocultismo, a pesar de la cercanía que tuvo a inicios de la modernidad. Claro que eso no libraba de prejuicios, pues el pensamiento estaba muy influido por el cristianismo en todos sus campos, y el cristianismo decimonónico estaba especialmente caracterizado por una visión demasiado cerrada. El propio espiritismo fue discutido como un hecho que podía ser demostrado y cuantificado a través de una correcta experimentación. No serían pocas las personalidades de principios del siglo XX en recurrir a este tipo de prácticas,  incluso se puede hablar de un intercambio casi recíproco entre ciencia y esoterismo, al menos en cuanto a principios generales que dieran orden a sus teorías. Aun así, buena parte de estos autores, guiados por un pensamiento positivista, miraban con malos ojos tales disciplinas. Un caso interesante es el de Lovecraft, en quién el ocultismo jugó una influencia importante. Quizá fuese por mera curiosidad, o porque algunos de sus autores preferidos como Algernon Blackwood o Arthur Machen fueran iniciados órdenes mágicas como la Golden Dawn, o acaso la conveniencia de conceptos e ideas para la narrativa y el desarrollo del imaginario. En todo caso, Lovecraft se vale de principios mágicos, alquímicos y místicos de todo tipo a lo largo de su obra. Un ejemplo de ello es la “antropogénesis” tomada La doctrina secreta de H. P. Blabatsky,  en la que se propone que en la historia de la Tierra ha habido múltiples razas humanas o especies dominantes que, por uno u otro motivo, han sucumbido ante el olvido. Esto a su vez nos remite a las edades de oro, plata, bronce y hierro, de la mitología griega, descritos en las Metamorfosis, de Ovidio. Relatos como En las montañas de la locura, y La sombra más allá del tiempo, nos muestra la agonía de las especies que desaparecieron a través de las eras. Ello no necesariamente implicaría una relación directa entre la obra de Blavatsky y la de Lovecraft, pues, a pesar de ser citada en múltiples relatos, parece que el escritor logró tenerla en sus manos sólo hasta el final de sus días, gracias a Henry Kuttner, quién la envió por correo a Providence. 

Además, Howard tenía una fuerte influencia de diferentes mitologías, en especial la clásica, por lo que no es raro suponer que la substitución de los antiguos humanos más perfectos por razas alienígenas fuese más bien una consecuencia de sus lecturas de mitología griega. A ello podríamos agregar que, a diferencia de Blavatsky que integró en su concepción nociones del Zohar, el hinduismo y el budismo, Lovecraft remarca la mistificación occidental de Oriente en sus textos, más inspirado en la poesía de Las mil y una noches, que en la filosofía o las ciencias ocultas. No obstante, Howard parece haberse alimentado de referencias indirectas, así como de obras antropológicas como La Rama dorada, de James Frazer. Las similitudes entre los Mitos de Cthulhu y las claves esotéricas de la teosofía o de la Golden Dawn son numerosas, aunque cabría analizar cada una de forma exhaustiva para tener una visión correcta de su grado de influencia. Podríamos resumir en que hay tanto acercamientos directos como indirectos, facilitados tanto por las lecturas del autor como por los propios conocimientos de sus amigos. 

Cabe aclarar que los matices en la teosofía se tornan difusos, pues era común en su época, ante el ideal ilustrado de un pensamiento universal y el discurso providencialista, que se tratase de unificar el idealismo y el materialismo a través de una razón común. Ello no sólo tocaba la filosofía y la ciencia, también el esoterismo. Volviendo a la antropogénesis, la idea de las civilizaciones antiguas precedentes a la humanidad, más que algo real per se, se trata de estados mentales de la humanidad, estados de consciencia que nos preceden, pero que también suponen lugares de retorno tras la degeneración de nuestra especie. Esto puede interpretarse tanto en sentido espiritual como psicológico. Aunque todo depende del ocultista al que se haga referencia. En Providence, los personajes de Moore describen esta teoría de modo literal. Sin embargo, la realidad material, los sueños, las realidades psicológicas y espirituales, y lo otro, tiene lugar a la vez, en diferentes dimensiones empalmadas.

Si hablamos del sueño como una manifestación del inconsciente, así como uno de los estados alterados naturales de los que disponen algunos seres vivos, en particular los humanos, no podemos separarlo del tema. Se ha vinculado con las experiencias místicas, con lo divino, por tanto con lo mágico. Y el ciclo onírico de Lovecraft, es uno de los principales que constituyen su obra, con relatos como The White Ship, Celephais, Polaris, y Beyond the Wall of Sleep, por mencionar algunos. Incluso en etapas tardías, los sueños tienen un peso gigantesco durante el ciclo de los Mitos de Cthulhu, como el famoso The Call of Cthulhu, o Nyarlathothep. Los elementos mágicos y míticos abundan en los relatos, pero son mucho más marcados en la obra de Moore, ello debido a las influencias de cada uno: el primero apoyado en escritos dunsanianos y en el psicoanálisis, que en ese entonces estaba en ascenso y sus postulados todavía encajaban con el cientificismo positivista; mientras que el segundo, al adoptar el horror cósmico, tiene tanto la herencia literaria de los miembros del Círculo de Lovecraft, que le dieron una connotación más inspirada en la magia que el propio Lovecraft, como la visión de un mago. 

Para abreviar, quizá deberíamos recordar los mitos platónicos como el de la caverna o de la Atlántida, narrativas que dan forma al pensamiento filosófico, sin poderse arrancar por completo del mito que le dio origen. En última instancia, los elementos mitológicos  resaltan tanto en el ocultismo como en la literatura. Inclusive la ciencia y la filosofía no se libran de ello. La distancia entre los llamados pensamientos mágico y lógico es más sutil de lo que se podría esperar. El logos siempre llevó en su fondo el mythos.  

Signos aparentes

Para Moore, el narrar es un acto de magia. Ejemplos sobran en lo que respecta a su implementación simbólica o en la propia estructura de la trama del uso de la magia o elementos mágicos en la obra de este autor. Prometea, From hell, o el conjunto que hoy nos compete. 

  Antes describimos los elementos mágicos principales en Neonomicon y The Courtyard, por lo que hablaremos de la obra que las incluye en una medida mucho mayor y discreta: Providence. Los elementos abundan, desde la cábala hasta el hermetismo y la alquimia, aderezado con magia del caos. Al final, los desafortunados personajes se encontrarán con la realidad tras los métodos que creen poder controlar. Aquí algunos de los principales:

  1. El uso de los nombres de Dios descritos por Abramelin,  ELOHIM IHVH METRATRON, para la invocación de Lilith, en el segundo número, tras la visita del protagonista a Robert Suydam, quién, además, le habla sobre las llamadas “razas” que habían dominado la Tierra antes del ser humano, y que más bien se trataba de diferentes momentos transformativos de la consciencia. Con ello nos aproxima a los misterios de las capas bajas del mundo, del tiempo olvidado y la memoria etérea del subconsciente colectivo. 
  2. La presencia de los sefirots en las invocaciones de Yog-Sothoth (o, como lo llama Leticia, John Divine), que realizan los Wheatley, así como su reaparición en las últimas páginas de la obra. La relación entre los sefirots y las descripciones de Yog-Sothoth, así como la naturaleza con la que H.P.L. lo describe, <<El uno en el todo, y el todo en el uno>>, y con su aspecto parecido a una infinidad de esferas iridiscentes. 
  1. El paso de la consciencia de un cuerpo a otro, referida en el sexto número, que retoma elementos diferentes relatos de Lovecraft, con una teorización de los mismos a través de la magia y la alquimia, se vuelve un paso importante para marcar la línea entre locura y cordura. Además,  hay un cuestionamiento desde lo oculto de la naturaleza de la consciencia, lo que nos puede remitir a diversas teorías esotéricas. 
  2. Los sueños, en reiteradas ocasiones, se vuelven escenario de acción para lo mágico, desde lo profético hasta la deformación del tiempo, inclusive un lugar para el encuentro con entidades de otros planos.
  3. La exploración de las Tierras del Sueño, a través de sueños lúcidos a los que se accede a través de métodos relativamente sencillos, que nos remiten a las teorías jungianas del subconsciente colectivo y las capas que lo componen, con un entendimiento de los otros planos como algo atravesado al nuestro. 
  4. Elementos de la magia sexual de Crowley están presentes en diferentes momentos de la obra, siempre en contraste con el puritanismo de Howard. La función sexo-genital siempre va acompañada con relaciones de poder, rituales que se valen de la energía sexual y la fuerza generadora y regeneradora para funciones tales como el contacto con entidades, la invocación de seres monstruosos, el provocar desgracias, así como operar en conjunto con el gran hechizo que se entreteje a lo largo de la trama. 
  5. Al final, las narraciones de Lovecraft operan como un acto de magia que, en el mundo de Providence, serán como un hechizo a escala masiva que vinculará el tiempo en sus distintas eras, los sueños, los planos ocultos, la vida y lo que está más allá de la vida, donde habitan las grandes entidades. El orden insospechado del caos se impone por sobre todo en la conclusión de la historia.

Finalmente, respecto a la escritura, Moore menciona en una entrevista que la literatura es una gran tradición. Una herencia en la que han participado muchísimas manos para construir un legado que pervive. Ello, además de remitirnos a la magia y el esoterismo, que funcionan como tradiciones que se han heredado desde hace siglos, ocurre con la literatura, y, de forma específica, con la literatura de horror. No por nada la obra de Lovecraft sigue teniendo tanto impacto, pues sus relatos constituyen el puente entre las nociones premodernas y de inicios de la modernidad del horror, con el horror cósmico que, en suma a su reflejo de una visión de la realidad para la que se han derribado los grandes ideales humanistas, se trata de una visión prospectiva de la modernidad que se avecina, con todas sus implicaciones. Y para una mente pesimista como fue la de Lovecraft, el progreso supuso el paso de la humanidad hacia su propia destrucción material o moral, en tanto que un cosmos terrible superará la capacidad humana para comprenderlo, para enunciarlo, con ello sólo hay tres caminos, cada uno peor que el otro: la locura, la muerte, o el caída hacia los abismos celestiales donde deidades incomprensibles pululan indiferentes ante nuestra existencia.

Probablemente se estén quedando muchas cosas en el tintero, de hecho sé que es así. No obstante, el tiempo apremia y debemos ser concisos. Gracias por leernos. Esperamos que lo hayas disfrutado, y en especial, te haya incentivado a leer con otros ojos el trabajo de horror cósmico de Moore, y la obra del propio Lovecraft. 

Bibliografía

Aquí las fuentes usadas para este artículo. Sugerimos la lectura de ellas para quién se interese en ahondar en el tema. Por supuesto, recomendamos el acercamiento a las obras mencionadas, y a los trabajos de Lovecraft y Moore en general. Respecto a las obras de magia y ocultismo, podemos recomendar las obras de H.P. Blavatsky, en especial La doctrina secreta; El libro de la Ley, de Aleister Crowley; El libro de Abramelin, así como los principales grimorios en la materia, en lo que respecta a magia medieval; y ello es un gran inicio. Por último, recomiendo ver estos videos sobre Moore y la magia, y este otro acerca de From Hell. De igual manera, si quieren leer el primer acercamiento que hicimos a Providence, pueden consultar este artículo.  

Un comentario on De Lovecraft a Moore: magia, positivismo y horror

    Tifanny
    April 8, 2022

    ¡Excelente artículo!

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