La narrativa gráfica, lenguaje, ambiente. Primera parte.

por Apache Pirata

Ya desde el siglo pasado, el mayor error en el que incurrió la mayoría de las bases lectoras
de historietas de todo el planeta fue situar la apreciación de la historieta desde una narrativa
histórica norteamericana. La creación de una memoria a modo, a la que se apela casi como
única fuente para comprender el fenómeno que es la historieta es vacuo.


En la era del hiperconsumo, la motivación para acudir al mercado de la narrativa no es otra
sino demostrar lograr sostener una relación de estatus permanente ligada al objeto de culto
y sus subproductos perfectamente estipulados, para más información, Jean Baudrillard es
una buena guía.


Bien, la historieta, comic, bande dessinée, lianhuanhua, manga, การต์ นู , manwa, tebeo,
fumetti, quadrinhos, monos, cómix, tiras, funnies et al… no son los formatos en los cuales
se desarrollan las historias y secuencias, tampoco lo son los soportes técnicos, como el tipo
de papel en el que se realiza, ni los juguetes, ni siquiera lo es el objeto en el que se
recopilan las páginas, da igual si era la tira cómica de un dominical o es un fascículo
seriado, o una tira cómica seriada on line o una novela gráfica o un comic book.

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Sea cual sea la forma con la que nos referimos al añejo lenguaje de los monos, los cómics,
las historietas, la narrativa gráfica, esta lengua y sus complejas relaciones
interdisciplinarias, manifiesta su poder en generar secuencias, las cuales, generalmente,
narran una historia, este lenguaje que es la narrativa gráfica cumple hasta nuestros días con
las posibilidades que sus herramientas le otorgan, es decir la historieta, los cómics, son
vigentes, su esplendor como medio artístico y medio de comunicación radica en fomentar la
imaginación, gestar pensamiento y análisis, las historietas logran gestar en la población el
amor por la lectura. No sólo son letras y dibujitos, es el ambiente emergente al concluir el
análisis, lectura y posterior degustación estética. La gente ama leer, y los cómics han sido la
ventana, puerto de despegue y galaxias a explorar para millones de lectores y lectoras en el
orbe entero pues en su intrínseca naturaleza de composición y ritmo a partir de relaciones
entre imágenes-signos, gráficos-diálogos-textos, mimesis-diégesis, el aparato que es el
lenguaje de la historieta se erige universal, y con capacidades de incluso gestar obras de
Arte.

La lectura de una tira cómica, una novela gráfica de 480 páginas, una novela de
Ibargüengoitia, un retablo del periodo barroco novohispano, la comprensión de un manual
para armar artefactos por mí mismo conllevan el mismo proceso de lectura. La lectura como
la conocemos hoy en día no existe más allá del inicio de la imprenta, el proceso evolutivo de
nuestro cerebro jamás reparó en asistir a la palabra como el elemento rector de la
supervivencia, el cerebro, dirigió su atención a las formas discernibles para poder obtener
alimento y lograr escapar de los depredadores. Leer no es sencillo, un ojo barre mientras el
otro va a trompicones reinterpretando los signos que conforman las palabras, sus conceptos
e implicaciones precisan no sólo la lectura sino también una decodificación, es decir: hay
que pensar.

A Brief History of Printing Presses – Part 3: The Industrial Revolution


En una narrativa gráfica los elementos, todos, dentro de una página se influyen de diversos
modos a través de la lectura de cada uno de ellos, integrándose por separado para gestar
una estructura cristalizada en un instante. Finalmente la resolución de la lectura concluye
dándole sentido al resultado final: comprender cuadro tras cuadro hacia dónde va la historia.
La historieta como tal es un lenguaje que requiere de otros lenguajes para así sostener su
aparato de acción, “ejercer su poder”. Actuando en conjunto, una secuencia de cómic se
convierte entonces en un instrumento de lectura, y al mismo tiempo un ambiente dentro del
ámbito emocional-sensible, este ejercicio mejora la calidad de comprensión, la asimilación
de las ideas quienes son las que existen y se hacen patentes a través de toda la trama
formal-conceptual en un cómic. A diferencia del manual para armar artefactos, la historieta,
su lenguaje, gesta en su manera específica de ser leída, intimidad, al mismo tiempo, logra
emocionar, es en ese minúsculo detalle que reside toda la fuerza de su ser, en que todos
los elementos, sean, dibujos o palabras, onomatopeyas o signos gráficos y convenciones en
la forma, se leen. Después pueden contemplarse desde el diseño, la crítica a las
arquitecturas, el guste y reguste en la resolución de composiciones imposibles, la calidad de
la tipografía, eso es innegable pero es secundario, pues, subrayamos, el objetivo primario,
elemental, en una narración con gráfica, no es verse bonita, es leerse claramente.


Al menos eso es lo que percibió como una posibilidad el señor Rudolphe Töpffer, pedagogo
suizo, maestro francófono quien concretó como publicaciones sus ideas en los internados
para alumnos burgueses y aristócratas europeos en los que trabajó dirigiendo a mediados
del siglo antepasado.

La historieta permite comunicar como primer objetivo, traducir una idea compleja a una
síntesis en secuencia, sus mecanismos subyacen en las lejanas cavernas prehistóricas en
las que, poder narrar implicaba conocer el poder de la imagen, las condiciones lumínicas y
sonoras de la gruta, edificar los desplantes visuales que crearon las resonancia
sentimentales de quien sea que haya sostenido la palabra en esos tinglados. Ahora, la
normatividad de esos recursos para ser una página o mil páginas de cómic tendrá que
esperar siglos de revoluciones tecnológicas que otorguen la posibilidad de tomar un
fascículo entre las manos, abrirlo y leer un cómic.


Afortunadamente en este futuro lejano, podemos concertar en una amplia gama de formatos
para las posibilidades de aquellas necesidades narrativo-sentimentales preexistentes, las
cuales se han gestado desde lejanos tiempos y de muy distintas formas (oral, pictórica,
sonora, decorativa, arquitectónica) los elementos que subyacen detrás de narrar una
historia son técnicamente los mismos eso es igual ayer y hoy, así será mañana allá en
Marte.

Rodolphe Töpffer - Lambiek Comiclopedia
Pinturas rupestres en clave climática


Para nuestra generación, indagar en el inicio de todo lo relativo a la historia de la narrativa
gráfica, es llegar a ese espacio en la historia del Arte que se imbrica, el paso en el que la
Ilustración laica, revolucionaria, se difumina y deviene en Romanticismo como corriente de
pensamiento global.


¿Por qué?


Es tema para un texto aparte, sin embargo, cabe señalar, el nacimiento del lenguaje de la
historieta o narrativa gráfica precede a la radio, la fotografía y al cine, es claro entonces que
luego del inicio de la Revolución Industrial emergieron nuevos medios de comunicación, y
algunos prevalecieron más allá de sólo ser una herramienta, (como ejemplo, el telégrafo el
cual fue una gran herramienta de comunicación, y luego se extinguió), se convirtieron en
ambientes en sí mismos.


Lo demás fue un aspecto material-económico en un momento histórico preciso, finales del
siglo XIX y hasta después de La Gran Depresión de hace casi un siglo, en Reino Unido e
Inglaterra, las historietas se separaron de los entornos editoriales tradicionales para vivir
una vida propia, esa fue su virtud, adherirse a la economía del vigoroso siglo de las
máquinas y su derroche de imaginación, el lenguaje narrativo más la industrialización de su
proceso, su creación, administración, distribución y canonización así como su fetichización
le otorgaron peso en cada rincón del globo terráqueo a donde hubiese tenido antecedentes
o hubiese sido importado.


La estética y la literatura de los comics, las BD*, los mangas, han transformado la
percepción de la realidad desde hace más de un siglo si partimos de 1896 como el inicio de
su era moderna, la historieta como quedará estipulada en los libros de texto lleva ya un
continuo de tiempo de más de 125 años dando de qué hablar, ya desde antes, incluso
alguien como Goethe admiró y celebró que su Fausto fuese llevado a ser algo como una tira
cómica, una banda dibujada, unos monos.

Marvel v. DC Comics: The 50-Year Battle Between the Creators of Superman  and Spider-Man


Los tipos y categorías de ambientes que se construyen con las herramientas del lenguaje
del cómic nos permitirán poder seguir estipulando mejor lo que buscamos y queremos decir
con el potencial que sostenemos. El fin último de un artista o editor de historietas se reduce
a responder la pregunta ¿qué quiero decir?


Por ello cabe enunciar pues: el lenguaje del cómic y todo lo relacionado a él, vivirá mientras
haya humanidad, está inscrito en nuestros códigos básicos de comunicación. ¿No lo cree?
Analice un meme, es un hipercondensado narrativo, en el que, no importa cuán burda es la
convivencia de los elementos, aún como yuxtaposición básica, funciona, han sustituído a los
cartones de caricaturistas tradicionales (cartoon artists) como depositario del sentir de la
ciudadanía en general de todo el planeta tierra. Hacen reír, hacen llorar.


De los hombres de las cavernas a las hembras espaciales y les mutantes transhumanoides
futuros, leerán, y es muy posible que nos conozcan a nosotros a través de lecturas de
cómics. La estipulación de los signos y significados de los símbolos de los cuales el cómic
hace gala, ha sido el mayor avance en términos de cultura global transfronteras en los
últimos 500 años, pareciera que no, pero la Humanidad ha encontrado en el lenguaje de los
monitos, los quadrinhos, la posibilidad de realizar intercambios culturales de modos más
amigables.


Lo que las historietas pueden seguir aportando en los campos del conocimiento, lo
sentimental-emocional, afortunadamente, no es algo que dicte el algoritmo de internet,
narrar dibujando dentro de formatos y modelos de edición se ha convertido en una
necesidad tanto de expresión como de producción-consumo imparable.


Más allá de los estereotipos inherentes al lenguaje de la historieta, ésta se sigue
transformando. No importa ya que la estigmatización del pasado insista en demeritarla, que
si es para infantes, idiotas, subnormales, adultos adolescentoides, señoras, señoritas,
damas, señores, desempleados, drogadictos, juniors, rancheros, albañiles, caballeros,
iletrados, chusma ignorante… ni siquiera importa que haya perdido (igualito que las drogas,
el arte o el ecologismo) la batalla global para ser apreciada más que un mero divertimento,
un hobbie, en lugar de ser Arte al lado de una obra de Bach, una pintura de Leonora
Carrington, una fotografía de Manuel Álvarez Bravo, un cuento de Chejov, la Mona Lisa.

Así pues, y enunciando sólo para las y los enterados, nigromantes, exploradoras, lotófagos
united. Parafraseando en código, partiendo de las coordenadas acuñadas por Wiliam
Seward en sus archivos: sin importar mucho las megalomaníacas propuestas de los
corporativos antivida cuyas actividades sostienen al aire de baja presión que conduce a
Nova, es posible sostener frecuencias ajenas al espectro circundante, y en ello, las viejas
teorías-prácticas de comunicación de extintas interzonas poseen aún mucho poder, sólo
revelado para aquellas gentes quienes descalzas anda sobre navajas, corriendo,
sangrando, cantando en soledad, soñando, escribiendo, dibujando

The Batman Slapping Robin meme, finally explained - Polygon

Un comentario on La narrativa gráfica, lenguaje, ambiente. Primera parte.

    Coyote
    February 17, 2022

    Fsssdddd que chingon articulo!!!

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