EL INTERMINABLE CICLO: Un Análisis acerca de «The Killing Joke»

Por Mario Garcéz

Todo está predeterminado.

– ¿Y simplemente vas a través de los movimientos ejecutándolos? ¿Es eso lo que eres? ¿El ente más poderoso del universo y sólo eres una marioneta siguiendo un guión?

– Todos somos marionetas, Laurie. Yo sólo soy una marioneta que puede ver las cuerdas.

(Diálogo entre Laurie y Dr. Manhattan)

Alan Moore. Watchmen

Las gotas de agua que perturbaron el charco

A mediados de los 80’s se empezó a generar una muy importante revolución en el cómic, principalmente en el superheróico. Fundamentalmente esta revolución fue realizada en mayor medida por la llamada invasión inglesa. Sobresaliendo como el más grande guionista del cómic y el encargado de que se llevara a cabo el movimiento británico, está el escritor inglés Alan Moore. El nativo de North Hampton se encargó principalmente de retomar la figura del superhéroe para analizarla, criticarla y renovarla en un mundo donde ya estaba muriendo la idea del sueño americano. Se encontró trabajando en un momento en el que todas las maravillas  de los 50’s y 60´s se enfrentan a una cruda realidad. En donde la guerra fría parecía dejar de ser inmóvil y las posibilidades de un apocalipsis nuclear eran factibles de ocurrir en cualquier momento.

Moore nacido en los 50’s, se vio envuelto en todos estos cambios radicales de  mitad de siglo XX. Comenzó su carrera como escritor a finales de los años 70’s, principalmente con pequeñas historias en revistas inglesas que escribía y dibujaba. Después empezó a tener relevancia al convertirse en guionista en revistas como Warrior y 2000 AD, ésta última de culto entre fanáticos de la ciencia ficción. Entre los títulos que generaron su reconocimiento están V for vendetta, novela gráfica que tendría mucha popularidad a mediados de la primera década del nuevo milenio, debido a que impulsó mundialmente con su adaptación fílmica el famoso movimiento Anonymous. Por otra parte un título de menor popularidad, pero de mayor culto es Miracleman, originalmente conocido como Marvelman. Nombre que cambió por cuestiones de derecho con la empresa Marvel. En esta historia es donde Moore comienza a hacer el análisis y disección de los personajes superheróicos. Aquí lleva el conflicto del superhéroe optimista que siempre vencía sin problemas a sus enemigos, donde todo se podía arreglarse con cierta facilidad, a enfrentarse a una cruda realidad,  donde no siempre hay soluciones y los conflictos sociales están al por mayor. Moore aclararía muy bien esta postura en la introducción al clásico de Frank Miller “The Dark night returns”: 

«El mundo a nuestro alrededor ha cambiado y lo hace continuamente a una velocidad que aumenta de manera permanente, como sucede con nosotros. Con el crecimiento en la cobertura informativa y la información tecnológica, vemos al mundo más de cerca y comprendemos su funcionamiento de una manera más clara; como resultado la percepción de nosotros mismos y de la sociedad que nos rodea ha sido modificada. Consecuentemente, hemos comenzado a hacer diferentes demandas acerca del arte y la cultura que buscan reflejar el escenario en constante transformación dentro del que nos encontramos. Exigimos nuevos temas, nuevos puntos de vista, nuevas situaciones dramáticas. Exigimos nuevos héroes. Los héroes ficticios del pasado, aunque aún guardan todo su encanto y poder y magia, han sido privados para siempre de parte de su credibilidad como resultado de la nueva sofisticación en su audiencia.»

Moore (2016)

Debido a la atención que obtuvo por sus obras en Reino Unido fue contratado por DC comics, una de las dos grandes casas comiqueras. Aquí se encargó de series regulares como Saga of the Swampthing, la serie limitada Watchmen, el gran epítome del género; y también de números especiales de diferentes personajes. Entre éstos uno de los más importantes, a mi parecer, es una obra que realizó en favor a Brian Bolland (dibujante inglés, amigo suyo.) Ésta es la mundialmente famosa The killing joke de 1988. Este cómic es generalmente reconocido como uno de las mejores en la historia de Batman. Obra que nos ocupa en este momento.

No hace falta estar loco para trabajar aquí… pero ayuda.

La obra tiene una publicación original de Marzo de 1988. Contando con guión de Alan Moore, dibujos de Brian Bolland y colores de John Higgins. Aunque el trabajo está perfectamente realizado, considero la obra verdaderamente terminada hasta el 2008 con la reedición de 20 aniversario. La característica más importante de la reedición es el hecho del nuevo coloreado por Bolland que respeta las indicaciones de color para los recuerdos del Joker, de acuerdo al guion de Moore: “supongo que debería hacer unas indicaciones generales sobre los flashbacks. Imagino que quedaría bien si tuvieran un enfoque visual distinto al de la historia principal… ya sea mediante su propio coloreado. […] Algo que podría verse enmarcado solo por la gama de colores que utilizamos, si nos ceñimos a los amarillos, los marrones o algo así” (Moore, 2018).

La historia de este cómic es por todos conocida. El Joker ha escapado una vez más de Arkham asylum y esta vez se propone a llevar a cabo un plan, quizás más a nivel personal. Su plan consiste en probar un punto, que cualquier hombre sólo necesita de un mal día para volverse loco. De esta manera decide dejar inválida a la hija del comisionado Gordon y secuestrarlo a él para llevarlo en un viaje de confrontación de la realidad. Mientras tanto Batman se da cuenta que la relación conflictiva de ambos sólo terminará en desgracia. La lucha es de carácter ideológico.

The killing joke es una obra que nos habla sobre el supuesto “origen” del Joker.  Enfocándose en el villano por excelencia de Batman. Así a través de esta historia nos encontramos con la explicación de la antítesis del caballero oscuro. Pero ¿qué importancia tiene esto? Recordemos que la revalorización o la muerte de los personajes de cómics es el trabajo del que Moore se encargaba.  Así, por una parte tenemos a un Batman que se da cuenta de la relación tan retorcida que tiene con su principal villano, y nos coloca como parte del intenso diálogo que se producirá a continuación. “He venido a hablar” comienza el primer diálogo del cruzado encapotado, y seguirá adelante con una de las más interesantes y tristes conversaciones que la literatura nos ha podido brindar. Más adelante se expone que aparentemente tanto Batman como el joker comparten una visión acerca de lo que los llevó a ser lo que en la actualidad son. Y cómo para el hombre murciélago tratar de salvar el alma de su enemigo es lo que se convierte en el eje principal de su conversación.  De esta manera Batman pasaría a encarnar la visión de orden de supuesta racionalidad, tratando de acabar con los conflictos, entendiendo que una relación de ese tipo es mortal y sólo traerá desgracias. No por nada en el universo del hombre murciélago la mayoría de sus villanos son encerrados en un asilo mental, encarando él, a la voluntad para mantenerlos ahí y así preservar el orden. De alguna manera una alegoría de los demonios internos a contener, siendo éste un tema por ejemplo de obras como “Arkham Asylum. A serious house on a serious earth”.

Por otra parte el Joker se convierte en una representación del caos. Es un bromista y personifica el desorden. Aquí es donde comienza el choque de los contrarios. Batman, orden, y Joker, caos. Pues la postura de Moore no va con respecto a valores morales de bien y mal, sino de antítesis en constante tensión. ¿Cómo hace esto? Haciendo uso de los recursos que el propio cómic de súper héroe le otorga. Por tanto en esta historia se muestra al villano, la dama en peligro y el héroe que lo detiene al final. Pero por otra parte ridiculiza a los personajes y los lleva a enfrentarse con la realidad. Es importante entender que Moore lo hace desde la perspectiva aparentemente realista que los cómics toman al dejar la etapa conocida como “edad de plata”. “Alan Moore tiene dos destacables virtudes a su favor que lo hacen situarse un escalón por encima del resto de sus coetáneos, a saber, su conocimiento intrínseco del género a un nivel histórico y teórico” (Pardo, 2012).

Batman y el Joker: Carnaval grotesco

El origen del término grotesco tiene que ver con la palabra grutas, específicamente unas locaciones en Roma donde se encontraron figuras que posteriormente se catalogarían como grotescas. En ese momento el grotesco respondería a la combinación de diferentes seres que perturbarían al espectador, sin embargo la perspectiva no es el miedo sino la perturbación.

En el siglo XX teóricos comenzarían a cuestionar y generar una estética de lo grotesco. Thomson definiría “El grotesco como el choque irresoluble de los incompatibles” (Thomson, 1972) cosa que remarcaría al hablar de tensión. Esta tensión es lo que yo llamo la imposibilidad de resolución, mostrada a través del círculo o historia circular. En este sentido la obra también presenta esa tensión en la lucha de los personajes. No solamente como héroe y villano, sino como encarnaciones del orden y del desorden. “A nivel metafórico, nos habla del círculo vicioso al cual se encuentran sometidos, en contra de su voluntad, Batman y el Joker, no ya respecto a sus papeles en una determinada historia o relato concreto o etapa aislada, sino como los personajes de ficción y cómic que son realmente lo cual hace extrapolable esto a casi cualquier cómic de superhéroes conocido” (Pardo, 2012).  El Joker reconoce esta realidad casi en el final, al intentar disparar y matar a su némesis con una pistola que resulta ser de broma, para posteriormente tirarla amargamente y expresar:

En este sentido reconocerse como un personaje de cómic es lo mismo que reconocerse encerrado y esto es lo que la historia muestra a través de la disposición de las viñetas. Es una historia circular. La primera página muestra una composición de nueve viñetas, y al comienzo en el número uno de éstas se muestra un dibujo de agua con ondulaciones. Y al terminar, la última página será igualmente de nueve viñetas, siendo la postrera de éstas una imagen con agua y ondulaciones.

En esta obra también hay una transgresión completa de la realidad, por una parte el propio autor juega con las nociones de orden y desorden, al hablar del “origen” del Joker. No es sólo la historia de su pasado, sino la causa de su creación y sugiriendo acaso que su rival y él no son más que dos caras de la misma moneda:

Por otra parte la narración de su pasado se genera usando flashbacks con una coloración distinta, una en escala de grises. Sin embargo este origen no es confiable, pues parece una historia que se va creando en contraposición de viñetas. Por ejemplo una imagen de un cartel de la mujer gorda, con otra de una embarazada. Un hombre estirando el brazo sonriendo, la de un payaso reflejado frunciendo el rostro amargamente frente a una máquina de un payaso sonriendo. Eventualmente el uso de los recuerdos se vuelve un tema para generar ambigüedad y perturbación, cosa que el grotesco busca provocar.

Por una parte tenemos a Batman, quien tiene un origen fijo. Es un huérfano multimillonario, quien contempla la muerte de sus padres en un callejón en un intento de robo y que posteriormente jura luchar contra el crimen, disfrazado de murciélago. En yuxtaposición tenemos al Joker, un personaje que nunca se sabe quién es en realidad, ni por él mismo:

Es importante esta postura porque la visión encarnada del orden, el caballero oscuro, representa linealidad, un origen fijo y nunca negar su pasado, ni jamás olvidar lo que le ocurrió. Por otra parte el Joker puntualiza que los recuerdos son una fundamentación de la razón y por lo tanto dejarlos de lado es dejar de lado la cordura:

Este contraste entre lo agradable y lo repulsivo es donde el Joker señala cómo los recuerdos quizás no son confiables. No tendríamos más que pensar en que a final de cuentas nuestro propio pasado no es más que una colección cuidadosamente seleccionada de la manera en la que creemos nos damos una identidad. Entonces no podemos confiar en un pasado, ni en una visión de orden. El mundo se ha trastornado.

Bajtín mencionaría lo siguiente con respecto al carnaval, mismo que se relaciona como parte de su concepción de lo grotesco: “Se caracteriza principalmente por la lógica original de las cosas «al revés» y «contradictorias», de las permutaciones constantes de lo alto y lo bajo (la «rueda») del frente y el revés, y por las diversas formas de parodias, inversiones, degradaciones, profanaciones, coronamientos y derrocamientos bufonescos” (Bajtín, 2003). Es importante esta inversión de las cosas, pues es en donde se fundamenta parte de la teoría del Joker, cuando al final del frenético viaje en tren al que se ve sometido el comisionado Gordon, encarnación de la ley, se le lleva a una jaula donde se posiciona con la cabeza entre sus piernas y cubierto con sus brazos, además del hecho de que se encuentra desnudo. Demostrando quizás una metáfora del hombre enfrentando el caos, sin nada que lo cubra. Es en esta Jaula donde será contemplado por personajes de circo: una mujer gorda, un hombre lobo, siamesas, un hombre deformado por la delgadez y otro personaje deforme. Lo grotesco contempla al hombre común.  

Todo se ha revertido, la normalidad es un error y una tragedia. Los otros, los deformes, los monstruos observan al hombre común con asombro desde fuera. El caos se burla del orden. Quizás es ésta una de las imágenes más desgarradoras, puesto que al final ¿quién es el hombre común?, sino todos nosotros. Y es en esta revelación que se va generando el efecto del grotesco. La perturbación, la alienación del sujeto de la que hablaba Thomson.  El mundo enajenado del que hablaba Kayser: “Lo grotesco es el mundo en estado de enajenación. […] por mundo enajenado se entiende aquel que en un tiempo nos resultaba familiar y confiado y de repente nos desvela su naturaleza extraña e inquietante. Lo repentino y la sorpresa son términos que pertenecen a lo grotesco” (Kayser, 2010). Lo repentino y la sorpresa como el punchline del último chiste del Joker:

El caos celebrando su festín

Diría Ligotti en su ensayo “La conspiración contra la especie humana”:

Toda realidad es la expresión de una fuerza unificada e imperturbable: un movimiento cósmico que diversos filósofos han caracterizado de diversas maneras. Para Bahnsen, esta fuerza y su movimiento eran esencialmente monstruosos, lo que tenía como consecuencia un universo de brutalidad indiscriminada y matanza mutua entre sus partes individuales. Por lo demás, el «universo según Bahnsen» nunca ha dado el menor indicio de propósito o dirección. Desde el principio fue una obra teatral sin argumento ni actores que fueran algo más que partes de un impulso rector de automutilación gratuita.

(Ligoti, 2020)

Este sentido del orden destrozado nos lleva a preguntarnos ¿quiénes son los dos tipos en el sanatorio mental? ¿Quién es el que ha brincado primero? El Joker, el hombre que ríe ¿está llorando o muriendo de risa? Batman parece que ha visto la realidad de la situación y cambia de ser el ente serio a convertirse en un ser que ríe. Ambas caras cambian. La tristeza y la alegría se cambian. 

Sin embargo “¿Se refería [Wieland] acaso a esa risa involuntaria que esbozamos cuando una situación no nos permite ninguna otra posibilidad de liberación de lo que sentimos? […] no es posible dar una respuesta unívoca” ¿Es esto a lo que se refería Kayser con: “La realización de lo grotesco supone el intento de conjurar y exorcizar las fuerzas demoníacas de nuestro mundo”? Simplemente saber que está ahí, pero imposibilitado de hacer algo.  ¿Será que esta obra me permite, como lector, por un momento visualizar el caos y sólo reírme de él para soportarlo, porque no puedo hacer nada más? Eventualmente el mundo ha sido trastocado y el individuo se ha alienado de él, pero no hay nada que pueda hacer, “sólo la Nada consciente de sí de Bahnsen puede saber lo que ocurre y estremecerse por los temblores del caos celebrando su festín” (Ligotti, 2020).

La última reflexión debo admitir que es trivial, pero muy personal. He leído de forma seria cómics por alrededor de 11 años. Nos es que no leyera antes, pero no tenía algo que me impulsara a tomarlo con la seriedad que como arte se merece. Lo que me impulsó a hacerlo fue leer “La broma mortal” de Alan Moore y Brian Bolland, y desde hace once años me sigue dejando en estado de shock. Aunque Moore haya desestimado esta obra como menor, sólo demuestra el gran legado que ha dejado. Sé que hay obras mejores del autor, pero jamás dejaré de lado esta obra que me abrió el camino y me enseñó que sólo soy un hombre común. 

Mario Garcéz

Mario Garcéz

Nací con los 90's. Soy lector constante, espectador de cine, músico amateur y apasionado de las artes. Ojalá la vida me hubiera dado talento, pero seguimos en el intento.

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